credulidad

Para mi.

Sería mejor empezar otra vez, pero si, ya se que no se puede vas a decirme que es imposible pero por lo menos dejame que lo intente. Si, me di cuenta demasiado tarde. Se que aun podemos arreglarlo. Aprendí a sacarle jugo a mis defectos y me va mejor desde que deje de odiarlo. Caminando yo en tus labios por la noche 
por el medio de la calle estoy pensando;
Si me quieres no me falles. Soy de tierra con el agua llego al cielo No me cuelgo y hoy deseo decirte todo lo que yo siento.


Post-trip report I

Lo que pasó después de eso. Repito; no pude dormir. Mi amiga se levantó de toque antes de las 8 de la mañana y bueno ya que estábamos nos levantamos todos. Me seguía riendo de la noche anterior y no podía dejar de pensar en lo que había pasado. Me fui a bañar y a penas entré en la ducha el agua me golpeó. Al principio me dolía el chorro de lluvia pero el calor empezó a correr sobre mi y pasó a ser una sensación muy placentera. El champú, el jabón, el agua, todo me acariciaba y me daban cosquillas, por eso me bañé hasta que el agua empezó a salir fría. Después el cepillo de dientes, el peine, el secador de pelo, absolutamente todo era extraño para mi. Bajé a desayunar. Me senté con mi amiga sin decir ni una palabra y me serví una taza de café mientras ella untaba una tostada durante minutos y minutos con dulce de leche. El café, el pan, la manteca eran manjares, esas fueron las tostadas más ricas que probé en mi vida. Estaba tan relajada y todo era tan hermoso pero me dolía un poco la cabeza. Nada de eso se compara cuando salimos a caminar y tomamos el subte; el viento eran caricias en la cara, era cálido, era otra sensación más placentera aún. Durante todo el día estuve fuera de mi cuerpo y cabeza, me sentí volátil pero todo me gustaba tanto. Tal vez los dolores de cabeza y el sueño que llegaba de a poco me molestaban, pero todo seguía siendo hermoso. Plaza serrano, el sol, las callecitas llenas de gente, todo era genial. A la noche sufrí una reacción totalmente adversa a lo que estaba vivenciando; un enrosque con algo que no encontraba se sumó a la idiotez del sueño acumulado. No se como es qué paso pero me quedé dormida y me desperté al otro día, igual que siempre y volviendo a la realidad.


Trip Report I

Mendoza, miércoles de pseudo-invierno, China con África.

-¿Van a querer para Buenos Aires?

-Mmm.. Bueno.

-Genial, vamos. 

Buenos Aires 20 de mayo. Mi primer viaje. Tomé 1/4 de Avatar, intenté ubicarla en el ojo pero no pude, empecé a llorar, entonces inmediatamente debajo de la lengua. Anterior a esto ya había tomado fernet, vino y cerveza como para ir activando la noche. Fuimos a Fuck le Fashion, un antro gay de capital que POSTA no se los recomiendo. Era quizás demasiado metropolitano como para mi. Tomé un trago asqueroso, muy fuerte y de pésima calidad, pero nada importaba, esa noche sería genial. Nos retiramos, porque obviamente no daba para quedarse ahí. Entonces emprendimos hacia un bar (más bien, hacia rumbo desconocido) a buscar a otra amiga que no estaba con nosotros. 

Mientras tanto, yo estaba concentrada en pensar si me estaba pasando algo o no. Caminamos por unas callecitas hasta llegar a 9 de julio donde corrimos por nuestras vidas, era imposible cruzar tranquilo esa avenida anchísima. Primer episodio bizarro; a mi amiga se le cae el vaso en el medio de la calle y se devuelve a buscarlo. Osea, Av. 9 de julio, semáforo en verde, autos a no menos de 80 km/h. Excelente, igual en el momento lo único que hicimos fue gritar y reírnos. Seguimos caminando. 

Nos sentamos como en un boulevard a 1 cuadra del Obelisco, simplemente a fumar. Uno, dos, tres, el tiempo pasaba y yo seguía con el enrosque de que si me hacía o no efecto. Esperaba ser un avatar azul, tener 5 cabezas y subirme al obelisco a ver si se veían las montañas. Tan compenetrada estaba en eso que ni siquiera escuchaba lo que decían los demás hasta que empezamos a saludar a las cámaras de seguridad y no pude evitar reírme a carcajadas. Gritábamos, nos reíamos, saludábamos, imaginabamos situaciones hipotéticas con Nury y Susana Gimenez, fumábamos una banda!

Seguimos caminando, esta vez, por los cordones de las calles que circundan el Obelisco, es decir, dementes. Llegamos a él y no se por qué motivo surgió una pseudo-sesión de fotos; episodio bizarro II. Nos reíamos todo el tiempo y posábamos para unas fotos horribles con las pupilas dilatadísimas ya para esa hora. Esto para mi duró 15 minutos pero para el tiempo real, calculemos unos 60’.

En fin, mi situación había cambiado, me reía de todo pero se lo atribuía al pino, totalmente. Ya estaba convencida de que no me haría ningún efecto y optaba por divertirme.

Dimos aproximadamente 6 vueltas al Obelisco, aunque para nosotros fue sólo una. Al rato llegó el mejor momento; en realidad el mejor y a la vez el peor. Caminábamos por la plaza del Obelisco llena de vagabundos, no pasaba nada porque todos eramos superheroes hasta que llegó la bruja. Dientes deformes, despeinadísima y ebrísima. ¡Qué miedo man! Quería correr y no existía posibilidad, del otro lado nos esperaba más Avenida 9 de Julio llena de autos transitando a gran velocidad. No se cómo, pero escapamos, corrimos quién sabe por donde y de pronto me hablaron al oido; me hicieron caer; 3 horas en el Obelisco, en Buenos Aires, perdidos, el cielo se me caia encima y se nos aparecio una bruja. Ahí me volví loca. Empecé a ver todo distinto y nunca paré de reirme.

CAMINAMOS, como era de esperar y seguimos buscando el bar fantasma que ni sabiámos dónde era. Después vimos el reloj y eran las 5 y media, qué!? No podía ser que el tiempo haya pasado de esa manera.. Nos reímos y decidimos ir al otro hostel. Caminamos por Florida, vimos gente conocida y nos dio miedo, nos perdimos en 4 esquinas sin saber donde ir y nos dio miedo, agarramos por una callecita y más miedo.

Llegamos al hostel, fue otra película de terror, mi amiga era Beetlejuice y el espíritu del innombrable rondaba por todos los pasillos. Después apareció otra bruja en pijama rosado y pantuflas (¿pantuflas? quién lleva pantuflas a un viaje de 3 días? Bizarra número uno.) Sentir ese espíritu maligno fue casi como terrorífico, aunque ahora no puedo parar de reírme de ello. Subí y bajé unas escaleras de caracol todas rotas aproximadamente unas 100 veces, para mi.

POR FIN nos fuimos de ahí rumbo a nuestro hostel acogedor. Ya iba recuperando la lucidez en el taxi, pero por supuesto, seguía riéndome hasta que llegamos y me acosté.

Obviamente no pude dormir. Cerraba los ojos y me imaginaba buenos aires de caramelos con formas y colores extravagantes. Eso duró toda la madrugada, hasta que nos levantamos y esa fue la etapa post-trip..


Cowboy bebop

Si llegás a descubrir de que no te hace feliz, lo que tanto querías tener, no se. Algo pasa pero no sabés qué. Tal vez los virus no te dejan pensar.

Quiero y no quiero enamorarme de los sueños que me invaden y aunque ya no haga nada cada día se parecen más a vos.